Indice de contenido
- ¿Qué es la formación reglada y qué es la formación no reglada?
- Diferencias entre formación reglada y formación no reglada
- Ejemplos reales de formación reglada y no reglada
- Titulaciones reconocidas y valor a nivel profesional
- ¿Se puede bonificar la formación reglada con FUNDAE?
- ¿Se puede bonificar la formación no reglada con FUNDAE?
- Costes, justificantes y control en la formación bonificada
Bonificar formación reglada y no reglada a través de FUNDAE es una opción cada vez más escogida por las empresas para formar a sus trabajadores.
La formación continua se ha convertido en un factor importante para la competitividad de las empresas.
Invertir en formación ya no es una opción para las empresas, sino una necesidad.
Las empresas que buscan el desarrollo de las competencias de sus trabajadores mejoran su productividad, retienen a los mejores trabajadores y se adaptan mejor a las demandas del mercado.
Aquí la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE) tiene un papel importante.
El sistema de formación programada por las empresas, FUNDAE hace que se pueda recuperar parte del coste de la formación de sus trabajadores con bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social.
Este proceso abre el acceso a la formación, sobre todo a pymes, que son las que tienen recursos limitados para invertir en formar a sus trabajadores.
En este artículo vamos a ver qué es la formación reglada y no reglada, las diferencias, y si se puede bonificar formación reglada y no reglada por FUNDAE.
¿Qué es la formación reglada y qué es la formación no reglada?
Para entender cómo funciona la formación en el ámbito empresarial y su relación con la bonificación por FUNDAE, es necesario hacer diferencia entre formación reglada y formación no reglada.
Aunque las dos buscan la mejora de conocimientos y competencias, su finalidad, marco normativo y tipo de reconocimiento son distintos.
Formación reglada
La formación reglada es aquella que forma parte del sistema educativo oficial y está regulada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes.
Aquí tenemos las enseñanzas obligatorias y postobligatorias, como la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), el Bachillerato, los Ciclos Formativos de Grado Básico, Medio y Superior, y las formaciones universitarias (Grados, Másteres y Doctorados oficiales).
Con esta formación reglada se obtiene un título oficial con validez académica en toda España, pudiendo continuar estudios dentro del sistema educativo o acceder a profesiones reguladas.
Por ejemplo, para hacer un doctorado se necesita un Grado Universitario y un Máster oficial.
La estructura, contenidos, duración y sistema de evaluación de la formación reglada están definidos por la normativa educativa y se imparten en centros oficialmente autorizados.
Formación no reglada
En la formación no reglada nos encontramos todos aquellos cursos que no forman parte del sistema educativo oficial y que, por tanto, no llevan a que se pueda conseguir un título oficial del Ministerio de Educación.
En este grupo tenemos los cursos de especialización profesional, másteres y posgrados privados, talleres, seminarios, formación interna de empresa y, en general, la formación profesional para el empleo.
Este tipo de formación no reglada está orientada sobre todo a mejorar la empleabilidad, la actualización de competencias y la adaptación a las necesidades actuales del mercado laboral.
La formación no reglada responde a las políticas activas de empleo y depende del Ministerio de Trabajo y Economía Social, a través de organismos como el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE).
Aunque la formación no reglada no tiene validez académica, sí puede tener mucho reconocimiento profesional, sobre todo cuando responde a competencias que piden las empresas.
Por lo tanto, la diferencia entre formación reglada y no reglada está en el tipo de reconocimiento: la reglada tiene validez académica oficial, mientras que la no reglada tiene validez profesional y práctica.
Desde el punto de vista de FUNDAE, es la formación no reglada la base principal de la formación bonificable para trabajadores en activo dentro del sistema de bonificación.
Diferencias entre formación reglada y formación no reglada

Tabla comparativa de las diferencias entre formación reglada y no reglada: Títulos, validez oficial y objetivos educativos.
Ya hemos visto qué es formación reglada y no reglada.
Vamos a ver ahora de manera sintetizada las diferencias entre ambas.
Reconocimiento académico
La formación reglada tiene reconocimiento académico oficial. Los títulos que se consiguen, como un Ciclo Formativo, un Grado universitario o un Máster oficial, tienen validez en todo el territorio nacional y con ellos se puede continuar estudios o acceder a profesiones reguladas. En cambio, la formación no reglada no tiene títulos oficiales, aunque pueden darse diplomas o certificados propios con valor formativo y profesional.
Marco normativo
La formación reglada está regulada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, que marca los planes de estudio, contenidos y criterios de evaluación. Por su parte, la formación no reglada está dentro de las políticas de empleo y formación para el trabajo, dependientes del Ministerio de Trabajo y Economía Social, a través de organismos como el SEPE y FUNDAE.
Requisitos de impartición y acreditación
Para impartir formación reglada, los centros deben estar oficialmente autorizados y cumplir requisitos referentes a instalaciones, profesorado y programas formativos. En la formación no reglada, los requisitos son más flexibles, aunque para algunas acciones, como la formación bonificada por FUNDAE, los centros deben estar inscritos en el Registro Estatal de Entidades de Formación y cumplir con criterios de calidad y control administrativo.
Objetivo y duración
La formación reglada sigue itinerarios formativos largos y estructurados, con una duración que puede ser de varios cursos académicos. Su objetivo es conseguir una titulación oficial. La formación no reglada, en cambio, suele ser más corta y flexible, enfocada a la actualización de competencias, la recualificación profesional o la adaptación a necesidades concretas del puesto de trabajo.
Ejemplos reales de formación reglada y no reglada
Para entender mejor la diferencia entre formación reglada y no reglada, podemos ver ejemplos concretos aplicados al ámbito empresarial y profesional.
Un ejemplo de formación reglada es un Ciclo Formativo de Grado Superior en Informática, como Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma o Administración de Sistemas Informáticos en Red.
Esta formación reglada forma parte del sistema educativo oficial, tiene una duración de 2 cursos académicos y lleva a la obtención de un título oficial expedido por la administración educativa.
Otro ejemplo de formación reglada es un Máster universitario oficial, regulado por el Ministerio de Educación y orientado tanto a la especialización profesional como al acceso a estudios de doctorado o a profesiones reguladas.
En el ámbito de la formación no reglada, tenemos acciones formativas más flexibles y vinculadas a las necesidades del mercado laboral.
Un ejemplo típico es un curso de “SEO avanzado para marketing”, diseñado para actualizar conocimientos en posicionamiento web, herramientas digitales y estrategias online.
Este tipo de formación no lleva a un título oficial, pero ofrece competencias muy buscadas por las empresas.
Otro ejemplo es la formación interna sobre herramientas específicas, como utilizar un nuevo software de gestión, un CRM o una plataforma logística, adaptada a los procesos concretos de una empresa y que busca mejorar la productividad de los trabajadores.
Dentro de la formación no reglada tenemos un caso particular, y es el de los Certificados de Profesionalidad.
Aunque no están dentro del sistema educativo reglado, están oficialmente regulados y tienen reconocimiento laboral en todo el territorio nacional.
Estos certificados están gestionados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y vinculados al Ministerio de Trabajo y Economía Social, sirviendo para acreditar competencias profesionales incluidas en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y pueden ser exigidos en determinados sectores, como transporte, logística o industria.
Titulaciones reconocidas y valor a nivel profesional

Comparativa de titulaciones reconocidas y su impacto en el mercado laboral actual.
Una vez tenemos claro qué es formación reglada y no reglada, debemos saber que no todas las titulaciones, oficiales o no, tienen el mismo valor y reconocimiento a efectos académicos o profesionales.
Hay que saber distinguir entre títulos oficiales, certificados privados y otras acreditaciones con reconocimiento laboral, como los Certificados de Profesionalidad.
Los títulos oficiales son aquellos expedidos por las administraciones públicas y forman parte del sistema educativo reglado.
Son los ya comentados títulos de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional (Grado Básico, Medio y Superior) y las titulaciones universitarias oficiales (Grados, Másteres y Doctorados).
Estos títulos están regulados por normativa estatal y autonómica y se acreditan superando un plan de estudios oficial impartido por centros autorizados.
Su principal valor es la validez académica en todo el territorio nacional, con lo que se puede continuar estudios o trabajar en profesiones reguladas.
En la otra parte tenemos los certificados o diplomas privados, que se consiguen al acabar la formación no reglada que se da en academias, centros privados o empresas.
Aunque pueden tener mucho valor práctico y ser muy buscados por las empresas, no tienen reconocimiento académico oficial.
Su validez depende de la reputación del centro que los emite y de su adecuación a las competencias demandadas en el mercado laboral.
Un punto intermedio lo tienen los Certificados de Profesionalidad.
Aunque no son títulos académicos, sí tienen reconocimiento oficial a nivel laboral y están regulados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
Estos certificados acreditan competencias profesionales incluidas en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y encajan con la Formación Profesional.
¿Se puede bonificar la formación reglada con FUNDAE?
Esta es una de las dudas más habituales en empresas.
FUNDAE gestiona la bonificación de la formación laboral programada por las empresas, es decir, acciones formativas dirigidas a trabajadores en activo y orientadas a mejorar sus competencias profesionales, con bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social.
Este sistema está pensado mayormente para formación no reglada vinculada al puesto de trabajo.
Para que una acción formativa sea bonificable, la empresa debe cumplir unas condiciones formales y administrativas:
- Tener crédito de formación.
- Comunicar la acción y los trabajadores a formar a través de la aplicación de FUNDAE dentro de los plazos establecidos.
- Asegurar la asistencia y evaluación de los trabajadores.
- Justificar correctamente los costes asociados a la formación.
Además, es necesario guardar toda la documentación durante el periodo legalmente exigido para posibles actuaciones de control.
En términos generales, la formación reglada oficial no es bonificable a través del sistema de FUNDAE, ya que está dentro del sistema educativo y no dentro del ámbito de la formación profesional para el empleo.
Sin embargo, en algunos casos, una empresa puede financiar una acción formativa de carácter oficial que, por su enfoque, duración y vinculación directa con la actividad laboral, pueda encajar dentro de la formación programada, siempre que cumpla con los requisitos establecidos por FUNDAE y no haya financiación pública incompatible.
También van a haber limitaciones importantes:
- No se pueden bonificar acciones que lleven a una doble financiación pública, ni aquellas vinculadas a contratos de formación cuando la normativa ya contempla incentivos para ellas.
- Tampoco se puede aplicar bonificaciones si la acción no se ajusta a los criterios técnicos y económicos definidos en la normativa vigente y en la guía de “Aplicación de las bonificaciones” de FUNDAE.
¿Se puede bonificar la formación no reglada con FUNDAE?
Sí, la formación no reglada es, con carácter general, el principal tipo de formación bonificable a través de FUNDAE.
El sistema de formación programada por las empresas está pensado para facilitar la formación de los trabajadores en activo con acciones formativas orientadas al empleo, a la mejora de competencias profesionales y a la adaptación a las necesidades de las empresas.
Para que una acción de formación no reglada sea bonificable, deben cumplir una serie de condiciones y requisitos administrativos.
La empresa debe tener crédito de formación y comunicar tanto la acción formativa como los participantes a través de la aplicación telemática de FUNDAE, dentro de los plazos establecidos.
Además, la escuela que hace las formaciones debe estar inscrita en el Registro Estatal de Entidades de Formación, necesario para impartir formación bonificada.
También es obligatorio demostrar la trazabilidad y justificación de la formación.
Esto quiere decir que hay que poder demostrar la asistencia con un fichero de asistentes, controles de asistencia, evaluaciones del aprendizaje y registros de conexión.
Toda la documentación debe guardarse durante el tiempo que marca la normativa para posibles actuaciones de seguimiento o control.
En la formación presencial se pide control de asistencia con firmas y cumplimiento del número máximo de participantes por grupo.
En la teleformación, FUNDAE obliga al uso de una plataforma que permita el seguimiento del alumno, el registro de tiempos de conexión, la realización de evaluaciones y tutorías.
Costes, justificantes y control en la formación bonificada

Gestión de costes, justificantes y protocolos de control en la formación bonificada para empresas.
La buena gestión de los costes, la documentación y los controles es algo a tener muy en cuenta en la formación bonificada a través de FUNDAE.
Hacer esto mal puede dar lugar a incidencias, devoluciones e incluso sanciones, por lo que es necesario conocer qué gastos son bonificables y cómo deben justificarse.
En cuanto a los costes bonificables, FUNDAE distingue entre costes directos e indirectos.
- Costes directos: Se incluyen, principalmente, los honorarios de los formadores, la elaboración y entrega de material didáctico, el alquiler de aulas o equipos, y, en el caso de la teleformación, el uso de plataformas tecnológicas que permitan el seguimiento del alumnado. También los derivados de la coordinación y tutoría de la acción formativa.
- Costes indirectos: Gastos asociados a la gestión de la formación, como personal administrativo, suministros o costes generales imputables, dentro de los límites establecidos por FUNDAE.
La documentación justificativa es obligatoria y debe guardarse durante el plazo legal.
Entre los documentos que se pueden pedir tenemos el listado de asistentes, los controles de asistencia firmados en formación presencial, los registros de conexión y participación en teleformación, las evaluaciones de aprendizaje, así como las facturas y justificantes de pago que acrediten los costes imputados.
Para asegurar un proceso de bonificación de formación con FUNDAE correcto, resulta conveniente contratar los servicios de empresas gestoras de este tipo de trámites, las cuales se encargan de gestionar las inscripciones de los trabajadores de cualquier empresa en acciones formativas bonificables.

