Indice de contenido
- Qué es plan de formación en una empresa
- Beneficios de un plan de formación bien diseñado
- ¿Qué es un itinerario formativo para empresas?
- Tipos de itinerarios formativos en empresas
- Cómo diseñar un plan formación para empresas
- FUNDAE para planes formativos de empresas
- Cómo aprovechar el crédito de formación de FUNDAE
Un plan formativo para una empresa es algo a considerar en el contexto laboral actual.
El mercado laboral actual está sufriendo un proceso de transformación constante marcado por la digitalización, la automatización y los cambios normativos y organizativos.
Las empresas cada vez tienen más retos competitivos que requieren profesionales cada vez más cualificados, polivalentes y capaces de adaptarse rápido a nuevas funciones y tecnologías.
Es por ello que la formación continua deja de ser una opción para convertirse en un factor estratégico y casi obligatorio, tanto para las empresas como para los trabajadores.
El hecho de invertir en formación hace que las empresas puedan mejorar la productividad, retener buenos empleados y anticiparse a las necesidades del negocio, mientras que para los trabajadores será una oportunidad de mejorar su empleabilidad, actualizar competencias y desarrollar una carrera profesional más fructífera.
Diseñar un plan de formación adecuado supone hacer una planificación, ir en línea con los objetivos de la empresa y hacer un buen uso de los recursos disponibles.
Es aquí donde FUNDAE (Fundación Estatal para la Formación en el Empleo) entra en juego.
Con el sistema de formación bonificada, las empresas pueden financiar toda o parte de la formación de sus trabajadores utilizando el crédito anual que tienen.
Aprovechar este crédito permite llevar a cabo planes de formación estructurados e itinerarios formativos sin que la empresa tenga un coste extra, mejorando el impacto de la formación en la empresa y en el desarrollo profesional de las personas.
Qué es plan de formación en una empresa
Un Plan de Formación para empresas es un documento estratégico que define de manera ordenada las acciones formativas que una empresa va a hacer durante un periodo determinado, normalmente 1 año.
Su objetivo es mejorar las competencias, conocimientos y habilidades de sus trabajadores, apuntando la formación hacia las necesidades reales de la empresa, y con los objetivos que se buscan.
No es solo comprar cursos, sino planificar la formación como una herramienta de crecimiento y mejora continua.
Entre los objetivos principales de un plan de formación tenemos:
- La actualización de competencias profesionales.
- La mejora del rendimiento laboral.
- La adaptación a nuevos procesos o tecnologías.
- El desarrollo del talento interno.
Además, un plan bien definido hace que la empresa pueda anticiparse a necesidades que pueden surgir, optimizar los recursos que tiene y aprovechar de forma eficiente la formación bonificada con FUNDAE.
Hay que saber la diferencia entre formación puntual y formación estratégica.
- La formación puntual surge como necesidad inmediata o concreta, como saber usar una nueva herramienta o cumplir una obligación legal.
- La formación estratégica forma parte de un plan global, basada en la idea de la empresa y se estructura en itinerarios formativos que hace el trabajador en su desarrollo profesional a medio y largo plazo.
La importancia de un plan de formación para una empresa es cada vez mayor.
Las empresas que hacen formación continua a sus trabajadores son más innovadoras y capaces de adaptarse a un entorno variable, lo que se lleva a tener ventaja competitiva frente a otras empresas.
Beneficios de un plan de formación bien diseñado

Conoce los beneficios de un plan de formación bien diseñado: desde la retención del talento hasta el aumento de la competitividad en tu empresa.
Un plan de formación bien diseñado ayuda directamente a la mejora del rendimiento profesional, ya que los trabajadores ganan las competencias necesarias para hacer su trabajo de forma más eficiente.
Por otra parte, favorece la retención del talento, al crear un compromiso más grande y satisfacción laboral.
Otro beneficio es la mejora de la productividad, al optimizar procesos y reducir errores.
Para terminar, hace más fácil la adaptación a los cambios tecnológicos y normativos, haciendo que la empresa y su plantilla estén siempre actualizadas y preparadas.
¿Qué es un itinerario formativo para empresas?
Un itinerario formativo para empresas es un conjunto estructurado y progresivo de acciones formativas pensadas para desarrollar de forma planificada las competencias, conocimientos y habilidades de los trabajadores a lo largo del tiempo.
El itinerario formativo marca un recorrido lógico de aprendizaje que busca solucionar a las necesidades reales del puesto de trabajo, de la empresa y del desarrollo profesional del trabajador.
Su objetivo es conseguir una evolución continua y coherente, en línea con los objetivos estratégicos de la empresa.
La diferencia entre un curso de formación y un itinerario formativo está en su enfoque.
- Un curso responde a una necesidad en un momento puntual, como aprender a usar un programa informático, o actualizar conocimientos.
- El itinerario formativo combina varios cursos relacionados entre sí, organizados de forma secuencial, para cumplir un objetivo más grande y durante más tiempo.
Los itinerarios formativos orientados a puestos de trabajo en empresas están pensados para dar a los trabajadores las competencias necesarias para hacer una función específica dentro de la empresa.
Los itinerarios orientados a competencias profesionales se centran en el desarrollo de habilidades técnicas y transversales, como competencias digitales o gestión de equipos.
Los itinerarios orientados al desarrollo de carrera ofrecen al trabajador un crecimiento profesional, haciendo posible ascender a puestos de mayor responsabilidad y mejorando su empleabilidad a medio y largo plazo.
Tipos de itinerarios formativos en empresas
Dentro de la empresa puede aplicarse distintos tipos de itinerarios formativos según los objetivos y perfiles.
- Los itinerarios por niveles (básico, intermedio y avanzado) son los que adaptan la formación al grado de conocimiento que tiene el trabajador y aseguran una progresión gradual.
- Los itinerarios por área o departamento dan solución a las necesidades específicas de cada parte de la empresa, como administración, producción, comercial o recursos humanos.
- Los itinerarios transversales buscan desarrollar competencias con puntos en común a toda la empresa, como las soft skills, la digitalización, la prevención de riesgos laborales (PRL) o cumplir con nuevas normativas.
Cómo diseñar un plan formación para empresas

Aprende paso a paso cómo diseñar un plan de formación para empresas efectivo, desde la detección de necesidades hasta la evaluación de resultados.
Para diseñar un plan de formación adecuado necesitamos darle un enfoque estructurado que permita responder a las necesidades reales de la empresa y de los trabajadores, para que la formación tenga un impacto en el desarrollo y en la competitividad de la empresa.
Para ello deberemos seguir una serie de pasos que aseguren la coherencia y efectividad del plan de formación.
Análisis de necesidades formativas
El primer paso es hacer un diagnóstico de la empresa, analizando su situación actual, sus objetivos estratégicos y lo que se deberá solucionar en un futuro.
Con este diagnóstico podemos identificar qué áreas necsitan refuerzo formativo para mejorar procesos, adaptarse a cambios o cumplir con nuevas normativas.
A partir de ahí, se hace una detección de brechas de competencias, donde se compara las habilidades actuales de la plantilla con las competencias que hacen falta para cumplir con los objetivos de la empresa.
Esto ayuda a priorizar las acciones formativas más necesarias.
Además, es importante la evaluación del perfil de los trabajadores, teniendo en cuenta su nivel de conocimientos, experiencia, funciones que realizan, y su potencial de desarrollo.
Con esto se busca la creación de itinerarios formativos adaptados y evita acciones formativas genéricas que no darán valor real.
Definición de objetivos formativos para empresas
Una vez sabemos las necesidades, pasaremos a la definición de objetivos formativos claros y concretos.
Estos objetivos deben estar siempre en línea con la estrategia de la empresa, de forma que la formación ayude directamente al crecimiento, innovación o mejora de la eficiencia de la empresa.
También es importante que los objetivos sean medibles y evaluables, creando indicadores que permitan conocer si la formación ha dado los resultados esperados, tanto a nivel individual como organizativo.
Elegir contenidos y modalidades
El siguiente paso es hacer una selección de contenidos y las modalidades formativas más adecuadas.
A día de hoy, las empresas pueden escoger entre formación presencial, online o mixta, buscando la opción que mejor se adapte a la disponibilidad de trabajadores y al tipo de contenidos.
Por último, es importante diferenciar entre la formación obligatoria, necesaria por motivos de requisitos legales, y la formación estratégica, orientada al desarrollo del trabajador y la mejora de la empleabilidad.
Hay que conseguir un equilibrio entre estos dos tipos para tener un plan de formación completo, eficaz para conseguir los objetivos de la empresa.
Itinerarios formativos orientados a mejora de empleabilidad
Crear itinerarios formativos orientados a la empleabilidad es una de las mejores estrategias para mejorar el talento interno de una empresa y asegurar la adaptación de la misma a un mercado laboral que cambia constantemente.
La empleabilidad está directamente relacionada con la capacidad de una persona para mantener y mejorar su posición en el mercado de trabajo, y la formación continua es algo necesario para conseguir esto.
Cuando se tienen itinerarios bien diseñados, las empresas no solo mejoran el rendimiento de su plantilla, sino que también mejoran su compromiso y competitividad.
La relación entre formación y empleabilidad se basa en que cuanto mayor es el nivel de actualización de conocimientos y competencias, mayores son las oportunidades profesionales.
Los itinerarios formativos hacen que se pueda estructurar el aprendizaje de forma progresiva, mejorando el desarrollo de nuevas habilidades y asegurando que estas se apliquen de manera práctica en el puesto de trabajo.
Un punto importante es el desarrollo equilibrado de competencias técnicas y transversales.
Las competencias técnicas sirven para que el trabajador domine herramientas, procesos y conocimientos específicos de su puesto.
Las competencias transversales mejoran la capacidad de adaptación a distintos ámbitos laborales de la empresa.
Tener en cuenta los dos tipos de competencias en los itinerarios formativos mejora la empleabilidad y el valor de la plantilla.
En los itinerarios formativos también podemos encontrar certificaciones, acreditaciones y procesos de especialización que tienen reconocimiento oficial de los conocimientos conseguidos.
Utilidad de itinerarios formativos para desarrollo profesional
Los itinerarios formativos tienen un papel importante en el desarrollo profesional de un trabajador, ya que favorecen la mejora de la cualificación profesional y preparan a los trabajadores para cargar con nuevas responsabilidades.
Cuando se tiene una formación planificada, cualquier empresa va a poder mejorar la movilidad interna, cubriendo vacantes y reduciendo los costes de buscar nuevos trabajadores.
Los itinerarios también mejoran la promoción y el crecimiento dentro de la empresa, al poder tener los trabajadores un camino a seguir en su evolución profesional.
Esto no solo mejora la empleabilidad de cada trabajador, sino que también mejora la estabilidad y el crecimiento de la empresa.
FUNDAE para planes formativos de empresas

Optimiza tu presupuesto utilizando el crédito FUNDAE para planes formativos de empresas. Formación bonificada para el desarrollo profesional.
FUNDAE, la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo, es el organismo encargado de gestionar el sistema de formación profesional para el empleo en España.
Su función principal es hacer que las empresas puedan formar a sus trabajadores utilizando un modelo de formación bonificada, con el que se puede recuperar el coste de la formación a través de cotizaciones a la Seguridad Social.
Así, FUNDAE permite mejorar las competencias profesionales y la adaptación de las empresas a las necesidades reales del mercado laboral.
FUNDAE se basa en un sistema de créditos formativos.
Cada empresa cuenta, cada año, con un crédito de formación, calculado en función de las cotizaciones hechas el año anterior por contingencias profesionales y del tamaño de la plantilla.
Este crédito puede utilizarse para bonificar la formación de los trabajadores, siempre que se cumplan los requisitos legales y administrativos.
Pueden utilizar la formación bonificada todas las empresas que tengan centros de trabajo en España y trabajadores contratados por cuenta ajena que coticen por formación profesional, cualquiera que sea su tamaño o sector.
En cuanto a la formación bonificable, se deben elegir cursos relacionados con la actividad de la empresa o con el desarrollo profesional de los trabajadores.
Puede ser formación técnica, transversal, obligatoria o estratégica, y cursarse en modalidad presencial, online o mixta.
Es importante que la formación esté planificada, comunicada y justificada ante FUNDAE para poder aplicar la bonificación correctamente.
Cómo aprovechar el crédito de formación de FUNDAE
Para bonificar formación por FUNDAE, es necesario saber cuánto crédito formativo tiene la empresa, que hemos visto que depende de las cotizaciones y del número de trabajadores.
Una buena planificación anual de la formación va a hacer que se pueda usar el crédito de manera inteligente, priorizando necesidades y evitando que se pierda por no usarlo.
Como hemos visto, para hacer un buen uso del crédito FUNDAE a través de programas, habrá que diseñar planes de formación e itinerarios formativos acordes a los objetivos de la empresa, mejorando la empleabilidad.
Empresas que gestionan la formación por FUNDAE
Una empresa puede optar por gestionar la formación bonificada a través de otra empresa especializada.
Esto va a tener ventajas para las empresas que quieren aprovechar al máximo el crédito formativo de FUNDAE sin tener una carga administrativa alta.
Uno de los principales beneficios de optar por una empresa gestora es el ahorro de tiempo y la reducción de errores, ya que estos procesos necesitan ciertos conocimientos técnicos, plazos y una buena gestión de documentos.
Delegar esta tarea en empresas profesionales evita problemas que podrían suponer la pérdida de la bonificación.
Otra ventaja es el cumplir con la normativa FUNDAE.
La normativa de la formación bonificada es específica y sujeta a actualizaciones.
Tener una empresa especializada hace que todas las acciones formativas se comuniquen, gestionen y justifiquen de manera adecuada cumpliendo con la legislación FUNDAE, con menos riesgos en caso de inspecciones o requerimientos.
Además, la gestión de inscripciones y documentación facilita el proceso tanto para la empresa como para los trabajadores.
La gestión de ayudas FUNDAE es un elemento clave para cualquier empresa.
Errores al crear un plan de formación para empresas
Al crear un plan de formación para empresas, es normal cometer algunos errores que reducen su eficacia y limitan el impacto de la formación en la empresa.
Uno de los errores más comunes es la falta de planificación, que da lugar a comprar cursos improvisados, sin una visión global ni acordes a los objetivos de la empresa.
Sin una buena planificación, la formación no va a tener coherencia y continuidad.
Otro error es cursar formación no relacionada con el puesto de trabajo.
Cuando los contenidos no responden a las funciones reales del trabajador ni a las necesidades del negocio, el aprendizaje no se aplica en el día a día, lo que genera desmotivación y una baja rentabilidad de la inversión formativa.
También es habitual no aprovechar el crédito de formación de FUNDAE.
Muchas empresas no saben el crédito que tienen o no lo utilizan bien, perdiendo una oportunidad para financiar la formación de su plantilla sin costes.
Por último, el hecho de no evaluar resultados hace que no se pueda medir el efecto de la formación.
No saber si los objetivos se han cumplido, si el trabajo ha mejorado o si la formación ha sido útil afecta a la toma de decisiones.

